Escorts… Un amor imposible

En el corazón no se manda ciertamente, pero entonces, ¿Es válido enamorarse de una escort? ¿es algo que está permitido? La realidad es que se trata de un tema muy complejo que puede tener varias aristas y verse desde diferentes perspectivas.

Hablemos primero un poco sobre los servicios que ofrece una escort, ya que esto nos permitirá tener una idea más clara sobre si conviene o no enamorarse de una escort.

¿Cuáles son las funciones de una escort?

En primer lugar, la mayoría de las escort pueden proporcionarte servicios sexuales especiales. Estos incluyen:

  • Dúplex o trio real
  • Fantasías,
  • Masajes eróticos
  • Francés natural
  • Striptease
  • Ducha erótica
  • Facial
  • Besos apasionados

Otras por el contrario, cobran por su tiempo, es decir, actúan como acompañantes. Las puedes contratar para que te acompañen a un concierto, una cena empresarial o cualquier espectáculo.

En todos los casos suelen ser mujeres extremadamente bellas, inteligentes, educadas y también muy discretas. Tanto en uno como en otro caso, se exige un respeto absoluto ya que se trata de servicios de escorts profesionales.

¿Qué pasa cuando te enamoras de una escort?

Viéndolo desde la perspectiva de la escort, cuando ella se da cuenta que uno de sus clientes, empieza a experimentar sentimientos más allá de lo acordado, intuye casi de inmediato que sus reuniones podrían terminar muy pronto.

Para una escort y en general para cualquier chica, cuando un hombre se enamora de una mujer, no quiere compartirla con los demás. Incluso, si entiende que se trata lógicamente de un trabajo más, su instinto primitivo de “poseer” terminará por dominarlo.

Tarde o temprano aparecerán los celos, las dudas y las sospechas que eventualmente comenzarán a agobiar su mente. Es entonces que empezará a exigir mucha más atención a su persona, asumiendo que merece condiciones especiales por el simple hecho de querer ver a la escort más a menudo.

¿Y si es la escort quien se enamora de ti?

Ahora bien, cuando una escort se enamora, lo que sucede es que comienza a experimentar una sensación de asco por el toque de otros clientes. Mientras hace su trabaja su único pensamiento es en el hombre de quien está enamorada.

Cuenta los segundos y cuando se termine el tiempo, tendrá la oportunidad de llamar a su enamorado. En consecuencia, pierde todo sentido de profesionalidad, lo cual se refleja en que los clientes se vayan insatisfechos.

Con el paso del tiempo y mientras la escort continué con su trabajo y saliendo con el cliente del que se enamoró, comenzará a pesar que tal vez él la está utilizando. Llegará a la conclusión de que en realidad lo hace y se culpará a ella misma por permitir que algo así sucediera.

Hay que tener en cuenta que las escorts están acostumbradas a tener una cierta libertar en cuanto a dónde ir, cuándo trabajar, en qué momento salir, etc. Adicionalmente el dinero no representa un problema.

Pero si decide formalizar su relación y dejar esté trabajo, entonces todas esas libertades desaparecen.

¿Un cuento de hadas imposible?

Imaginemos por un momento que el cuento de hadas se hace realidad. Que el amor verdadero termina triunfando y que ambos terminan juntos. Él le proporciona una estabilidad e independencia financiera, se casan y luego de algún tiempo tienen un par de hijos.

Pero después, como sucede en muchos matrimonios, comienzan a discutir y una de esas discusiones termina fuera de control. El hombre sin dudas terminará mencionando su pasado de escort para intentar dañarla lo más profundo.

Como mínimo intentará chantajearla con contarles la verdad a los hijos. Para muchas escort esto quizás no sea un problema, ya que no se avergüenzan de su trabajo. Sin embargo, para otras tal vez lo que hacen piensen que no es bien visto, incluso temen que sus familiares se enteren.

En consecuencia, este conocimiento siempre será algo que los hombres difícilmente podrán superar. Por lo tanto, la conclusión es que una relación amorosa con una escort no es la mejor idea, tanto para el cliente como para la propia escort.

Por supuesto existen excepciones y no dudamos que existan casos en los que ambos logren sortear todos esos obstáculos. Lo cierto es que las escort tienen como regla no enamorarse de sus clientes y solo se limitan a ofrecer sus servicios con el mayor profesionalismo, seriedad y discreción.